En los últimos meses, una palabra ha comenzado a circular con más fuerza en redes sociales: therian. Videos de adolescentes usando máscaras de animales, desplazándose en cuatro patas por parques o grabando contenido en bosques urbanos han generado curiosidad… y también polémica.
Pero, ¿qué hay realmente detrás de esta tendencia? ¿Se trata de una moda pasajera, una forma legítima de identidad o un síntoma de algo más profundo en la cultura digital contemporánea?
¿Qué es realmente un “therian”?
El término proviene de “therianthropy”, que alude a la idea de transformación humano-animal. En su versión moderna, un therian es una persona que afirma identificarse —de manera espiritual o psicológica— con un animal no humano.
No hablan de una transformación física, sino de una conexión interna. Algunos jóvenes aseguran sentir comportamientos, instintos o rasgos que asocian con lobos, felinos u otras especies.

Sin embargo, surge una pregunta inevitable:
¿Estamos frente a una expresión simbólica de identidad o ante una reinterpretación extrema del concepto de pertenencia?
El origen digital de la tendencia
El fenómeno tomó forma en foros de internet en Estados Unidos a finales de los años 90, vinculado a comunidades alternativas. Con el paso del tiempo y la masificación de plataformas como TikTok, la tendencia encontró un nuevo escaparate: el algoritmo.
Hoy, miles de visualizaciones convierten prácticas individuales en movimientos virales. Y en esa dinámica, la línea entre identidad personal y validación social se vuelve difusa.
¿Hasta qué punto el entorno digital potencia estas identidades?
¿Se construyen desde lo íntimo o desde la necesidad de reconocimiento virtual?
¿Y en Ecuador?
En Ecuador, la tendencia aún es reducida, pero visible. Se han detectado perfiles en redes sociales donde adolescentes comparten contenido relacionado con el therianismo, principalmente en ciudades grandes.
En algunos parques se han observado pequeños grupos grabando videos con máscaras artesanales y movimientos inspirados en animales. No hay organizaciones formales registradas, pero sí comunidades digitales activas.
La pregunta que surge es inevitable:
¿Estamos frente a una expresión cultural emergente o ante una conducta que requiere mayor orientación adulta?
Especialistas en comportamiento juvenil sostienen que la adolescencia es una etapa natural de exploración identitaria. Sin embargo, también advierten que cuando la identidad se construye exclusivamente en el entorno digital, puede generar desconexión social.

Entre la libertad y el debate
Como toda subcultura, los therians dividen opiniones. Para algunos, es simplemente creatividad y libertad de expresión. Para otros, representa una señal de que algo está cambiando —o fracturándose— en la manera en que los jóvenes se perciben a sí mismos.
En el fondo, el fenómeno abre un debate más amplio:
¿Estamos preparados como sociedad para comprender nuevas formas de identidad?
¿O estamos normalizando tendencias sin analizar sus implicaciones psicológicas y sociales?
En Ecuador, el tema apenas comienza a discutirse. Y más allá de la curiosidad o la crítica, lo cierto es que obliga a mirar de frente una realidad: las redes sociales no solo entretienen, también moldean quiénes creemos ser.
