Ecuador concretó una nueva extradición de alto perfil hacia Estados Unidos. Tras la entrega de José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, el turno fue para Omar Auseno B., conocido como Llanero, y para Nirama Ch. G., alias Nirama. Ambos estaban requeridos por una corte del Distrito Sur de Florida, acusados de conspirar para enviar cargamentos de cocaína a territorio estadounidense.

Según documentos judiciales, las órdenes de captura internacional contra la pareja datan de 2018, cuando fueron declarados fugitivos. Sin embargo, no fue hasta febrero de 2025 que las autoridades ecuatorianas, con apoyo de agencias extranjeras, lograron detenerlos en la provincia amazónica de Sucumbíos, cerca de la frontera con Colombia.

Herederos de una red Criminal investigadores señalan que Llanero y Nirama asumieron el control de la estructura narcotraficante que dejó Édison Washington Prado, alias Gerald, considerado en su momento como el “Pablo Escobar ecuatoriano”. Desde entonces, expandieron sus operaciones en la zona fronteriza y estrecharon vínculos con grupos irregulares como el Frente 48 de las FARC, que protegía rutas de la droga hacia el Pacífico.

El rol de cada uno estaba claramente definido: mientras Llanero coordinaba los laboratorios y cultivos ilícitos en la frontera, Nirama se encargaba de la logística de almacenamiento y distribución. De acuerdo con informes policiales, también establecieron alianzas con clanes colombianos que facilitaban el transporte marítimo hacia Centroamérica y Estados Unidos

Proceso Judicial: Extradición se formalizó el 21 de agosto de 2025, luego de que la Corte Nacional de Justicia emitiera el dictamen favorable. Ambos fueron trasladados bajo un fuerte resguardo policial y entregados a agentes federales estadounidenses.

Con esta decisión, Ecuador refuerza su estrategia de cooperación internacional contra el narcotráfico y confirma una línea de acción clara: la entrega de capos que operaban desde el país y que, durante años, lograron evadir a la justicia.

La salida de Llanero y Nirama ocurre apenas semanas después de la extradición de Fito, líder de Los Choneros. Para analistas de seguridad, esta seguidilla de entregas representa una señal del Gobierno ecuatoriano de cerrar el cerco a las mafias que han permeado cárceles, puertos y territorios fronterizos.

Estados Unidos, por su parte, deberá juzgar ahora a quienes son considerados piezas clave en el engranaje del narcotráfico regional.

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