Una ola de frío extremo ha provocado que las emblemáticas Cataratas del Niágara, situadas en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, se congelen parcialmente, ofreciendo un espectáculo natural impresionante. Este fenómeno se debe a la influencia de un vórtice polar que ha afectado a gran parte de América del Norte, llevando las temperaturas a niveles inusualmente bajos.
Aunque las cataratas no se congelan por completo debido al constante flujo de agua, la acumulación de hielo en sus alrededores y en la superficie de las cascadas crea la ilusión de una congelación total. Este suceso ha ocurrido en contadas ocasiones a lo largo de la historia, siendo la más reciente en enero de 2025.
Las imágenes de las cataratas parcialmente congeladas han capturado la atención de personas en todo el mundo, destacando la majestuosidad y el poder de la naturaleza en condiciones climáticas extremas.

