La Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) clausuró temporalmente la planta de tratamiento de agua potable González Rubio en Machala debido a la detección de niveles de arsénico que superan en más del 200% los límites máximos permitidos.
Esta medida afecta a aproximadamente 12.000 habitantes de 15 barrios de la parroquia Puerto Bolívar, quienes dependen del suministro de agua de esta planta.
La clausura se produjo tras una serie de inspecciones realizadas desde el 27 de diciembre de 2024 por Arcsa, el Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE) y la Agencia de Regulación y Control del Agua (ARCA). Durante estas inspecciones, se tomaron muestras de agua en la red de distribución y en los tanques de la planta, cuyos análisis confirmaron la presencia de arsénico en concentraciones superiores a las establecidas por la Norma Técnica Ecuatoriana NTE INEN 1108.
El arsénico en el agua potable representa un grave riesgo para la salud pública, pudiendo causar problemas en la piel, enfermedades gastrointestinales y daños crónicos en órganos vitales.
Por ello, las autoridades han recomendado a la población evitar el consumo de agua proveniente de la planta clausurada, especialmente aquella almacenada en cisternas.
En respuesta a la clausura, el MAATE, en coordinación con la Gobernación de El Oro, ha gestionado la distribución de agua potable mediante tanqueros para los barrios afectados. Además, se han desplegado brigadas médicas del Ministerio de Salud Pública para monitorear el estado de salud de los habitantes los días 13 y 14 de enero.
La Empresa Pública Aguas Machala, responsable de la planta, tiene un plazo de 24 horas para presentar un plan de contingencia que garantice el abastecimiento de agua segura a la población. Las autoridades continuarán con el monitoreo permanente de la calidad del agua y supervisarán las acciones emprendidas para corregir las irregularidades detectadas.
Este incidente ha generado preocupación entre los residentes de Puerto Bolívar, quienes han denunciado previamente la mala calidad del agua suministrada. Algunos habitantes reportaron que el agua presentaba un color amarillento y un sabor desagradable, lo que los llevó a consumir agua embotellada como medida preventiva.
Las autoridades han reiterado su compromiso de asegurar la salud pública y garantizar que la población acceda a servicios de agua potable de calidad y eficiencia. Se espera que la Empresa Pública Aguas Machala implemente las medidas necesarias para resolver esta situación a la brevedad posible y evitar futuros episodios de contaminación.

