Lo único que hizo fue intentar proteger lo que estaba frente a él. Nunca imaginó que ese acto de valentía le costaría la vida.

Galo Edison Toapanta Guazumba, de 46 años, un chofer profesional y trabajador, fue asesinado a balazos al enfrentarse a un grupo de delincuentes que irrumpió en una gasolinera del sector Casa Bonita, en Esmeraldas, con la intención de cometer un asalto.

Al darse cuenta de lo que ocurría, Galo reaccionó por instinto. Mientras abastecía combustible en una caneca, tomó gasolina y se la lanzó a los asaltantes con la esperanza de impedir el robo. Pero los delincuentes respondieron de la forma más cruel: uno de ellos sacó un arma y le disparo varias veces, 1mpactándolo en la cabeza y el tórax. Murió en el lugar, sin que nadie pudiera salvarlo.

El ataque ocurrió alrededor de las 13:30 del miércoles 5 de agosto, en una estación de servicio Primax. Según las primeras investigaciones, una motocicleta con un hombre y una mujer había estado rondando la zona durante varios minutos. Después de una llamada telefónica realizada por la mujer, llegaron aproximadamente seis sujetos armados y con el rostro cubierto para ejecutar el atraco.

Hoy, una familia llora la pérdida de un hombre que salió a trabajar como cualquier otro día y nunca volvió a casa. Un acto de valentía terminó convirtiéndose en una tragedia que vuelve a reflejar la dura realidad que viven miles de ecuatorianos: personas honestas que salen a ganarse la vida y terminan siendo víctimas de una violencia que parece no tener límites.

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