Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad Espiritu Santo (UEES), Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), Universidad de Chile, Instituto de Ecologia y Biodiversidad (IEB), Fundacion Para la Conservacion e Investigacion JaPu e Institut Botànic de Barcelona (IBB) analizó, por primera vez en la costa ecuatoriana, cómo las actividades humanas y la disposición de residuos sólidos influyen en la composición y diversidad de las comunidades vegetales.

El trabajo, desarrollado por Valentina Mora Mieles, Ileana Herrera, Kevin Panchana, Isabela Dillon, Anahí Vargas, Andrés Espinoza-Maticurena y Jordi López-Pujol, se realizó en el botadero municipal de Ayamblo, ubicado en la parroquia Anconcito, cantón Salinas, provincia de Santa Elena.

El sitio corresponde a un ecosistema de matorral desértico de tierras bajas y presenta condiciones de alta aridez. Los investigadores estudiaron un área de influencia de aproximadamente 1.650 metros, desde la vía principal hasta la celda de disposición de residuos y las zonas agrícolas cercanas.

Durante el estudio se identificaron 66 especies de plantas, pertenecientes a 17 órdenes, 26 familias y 60 géneros. Del total, 49 especies fueron nativas (74,2 %), 14 no nativas (21,2 %) y tres presentaron un origen incierto. Las plantas herbáceas fueron la forma de vida predominante, con el 62,1 % de las especies registradas.

En los 30 sitios de muestreo sistemático se registraron 38 especies. Las más frecuentes fueron las nativas Chloris virgata, Cenchrus pilosus e Ipomoea asarifolia. Entre las especies no nativas, Dactyloctenium aegyptium fue la más frecuente.

La perturbación agrícola estuvo asociada con una mayor riqueza de especies nativas y de especies totales, mientras que la presencia de residuos sólidos tuvo un efecto negativo. En los sitios afectados por residuos, la riqueza esperada de especies nativas fue aproximadamente 40 % menor que en los sitios sin esta perturbación. Para la riqueza total, la reducción esperada fue de alrededor del 33 %.

Los investigadores explican que las áreas agrícolas pueden generar condiciones que favorecen el establecimiento de diferentes especies, debido a cambios en la disponibilidad de recursos, riego y fertilización. En contraste, la acumulación de residuos puede producir condiciones más restrictivas por la alteración del sustrato, eliminación de vegetación y acumulación de materiales.

El estudio encontró que la riqueza de especies no nativas aumentó a medida que los sitios se alejaban de la celda de disposición y se aproximaban a la carretera principal. Los autores señalan que este patrón podría estar relacionado con el papel de las vías como corredores de dispersión y con el transporte de semillas y otros propágulos mediante actividades humanas y vehículos.

Entre los hallazgos destaca la presencia de Leucaena leucocephala, considerada entre las 100 especies exóticas invasoras más perjudiciales a escala mundial. Su presencia refuerza la importancia de monitorear los botaderos como posibles puntos de establecimiento y dispersión de plantas no nativas.

La publicación completa se encuentra aquí: https://www.mdpi.com/1424-2818/18/8/492

El INABIO es una institución que busca generar conocimiento y desarrollar ciencia, tecnología e innovación que requiere el estado ecuatoriano para garantizar la conservación de su patrimonio natural mediante el uso soberano, estratégico y sustentable de la biodiversidad y sus componentes. De manera sinérgica, el fortalecimiento de programas y proyectos de investigación, junto a instituciones académicas nacionales e internacionales, permiten alcanzar objetivos estratégicos detallados en la Agenda Nacional de Biodiversidad de Ecuador.

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