El cuerpo de Bryan Guerrero Jiménez de 18 años, estaba irreconocible por el tiempo que pasó en el agua luego de haber sido asesinado. Sus familiares no tenían información del joven hace una semana, sin imaginar que lo encontrarían sin vida en la morgue de Babahoyo.

Aunque reconocer el cuerpo no fue fácil, por el estado de descomposición. Los restos de Bryan flotaban en el río Caracol de la parroquia del mismo nombre, la mañana del lunes 3 de abril, cuando canoeros dieron aviso del suceso.

Este hallazgo es el tercero bajo las mismas características, cuerpos con signos de tortura, maniatados y lanzados al río. La mañana del domingo 2 de abril, fueron hallados dos cuerpos en el río Catarama de la parroquia Barreiro.

Los familiares de las víctimas lloran sus pérdidas, mientras los policías investigan si las muertes estarían relacionadas o se trataría de alguna venganza. (I)

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